
Fui a la Yein Fonda. A pesar de haberla pelado y estar convencida que no iba a haber nada nuevo, fui igual. Lo hice sólo porque quería ver a Buddy Richard y apenas lo vi. Así que me resigné a ver al siguiente plato fuerte que eran Los Tres.
El variopinto público de la fonda tenía una cosa en común: la efervescencia un tanto exagerada por los penquistas. Ya sé que Los Tres son Los Tres, y está bien, pero de un tiempo a esta parte ir a una tocata de ellos es como apretar play y escuchar un set de buenas canciones. Canciones que la gente aún canta y con las que aún saltan. Pero lo cierto es que ya no hay ningún tipo de conexión con el público y Henríquez, además de la letra, no transmite absolutamente nada. Incluso la típica irreverencia que lo hacía chistosito ya no va más
Es muy cierto que los kilos menos le sientan muy bien y al menos es agradable verlo, pero eso no se compara con Titae tomando el contrabajo como un bajo y saltando de un extremo del escenario a otro, o a Ángel Parra jugando con su guitarra. Jack Black lo dijo a sus niños en School of Rock: “Rock it’s about pasion” y eso es lo que menos le va quedando a Alvarito.