Por Macarena Lavín

Jiminelson hace su aparición en el escenario. El Chino se sienta en la batería, Tavo, el vocalista, mira al suelo mascando chicle, hace una pequeña prueba de sonido y empieza con una canción del disco que no lanza esa noche “Te mueves bien”, de Yo, Jiminelson.
“Parece que van a rodar cabezas” dice. Esa noche del martes 9 de septiembre vienen a mostrar Amor del rey, su segunda entrega, al Teatro Mori de Bellavista. Lo dice en medio de desastres técnicos. La voz gastada y la guitarra se escuchan despacio. Pero de repente todo el sonido blusero que tan bien afirma al rock Jiminelson, cae como una caudalosa catarata. “Así vamos bien”, cantan. Y pucha que van bien.

Jimy Hendrix, blues para cabecear y hasta un guiño de The Turtles pasa por las guitarras de Jiminelson. Invitados como Álvaro España coreando en “La sensación”, Fernando Milagros en el bajo, Simón Cox en banjo o Daniel Villegas con el bandoneón, le dan al grupo una versatilidad impensada. No es que solos no puedan. Al contrario. Pero al abrirse caminos, pueden entregar joyas y todo lo recorrido hasta esta hora tiene sentido cuando cierran con “El delincuente”. Los mariachis con sus trompetas, adornan a esta canción sin coro, con interminable cadencia, que alcanza cada vez más potencia y belleza. No hay que pensarlo dos veces. Es la mejor que ha escrito Jiminelson.